Acerca de la Alpaca
La Alpaca, el singular y elegante camélido sud-americano, distante pariente de los camellos y dromedarios, vive en las inmensas planicies áridas del “Altiplano” de los Andes, a 4,500 metros sobre el nivel del mar, donde las temperaturas pueden alcanzar 30ºC bajo cero, al pie de espectaculares picos nevados.
Su valor sagrado y exclusividad es ilustrado en el uso de sus fibras en la fabricación de las vestimentas de la Realeza Inca que residía en Cusco y en las regiones Andinas.
Hay cuatro tipos de camélidos: Llamas y Alpacas han sido domesticados durante alrededor de 6000 años. Vicuñas y Guanacos son salvajes y las dos especies protegidas por ley.
El pelo largo y rojizo de la Alpaca es considerado una de las fibras naturales más finas del mundo junto con el cachemir y angora.
Gracias a sus características genéticas naturales, el pelo de Alpaca es hecho de una fibra que los protege de las extremas variaciones en el clima en la región Andina. Sus fibras tienen microscópicas capsulas de aire que contraen cuando hace frio y se expanden cuando hace calor, así regulando la temperatura proveyendo perfecto aislamiento.
Las principales propiedades de la fibra de Alpaca son su elasticidad y resistencia, sus propiedades térmicas (las fibras de Alpaca actúan como aislamiento, por ende son capaces de mantener una temperatura corporal aceptable cerca del cuerpo aún en temperaturas muy bajas, aunque sean fibras muy finas). Es suave al tacto, su brillo natural es excepcionalmente resplandeciente, tiene un buen porte, su mantenimiento no varía con el tiempo, y no es inflamable (sus fibras no queman si no son expuestas a contacto directo con fuego).
Con 22 variedades de colores naturales que parten del negro a blanco con todas las variaciones de marrón, la lana puede ser mezclada y teñida para obtener muchas otras tonalidades de extraordinaria belleza.
El proceso entero para obtener estas fibras es hecho de manera no dolorosa, trasquilando cada 2 años para obtener un promedio de 3 kg de material por animal. Esto es una manera de vida respetuosa y ecológica para las poblaciones rurales indígenas, quienes esquilan estos animales siempre de la manera tradicional, para acceder a un desarrollo sostenible económico.