Artesanía y la alta costura

Antes de que las telas de Alpaca hicieron su entrada en el mundo de la alta-costura, la imagen convencional que el mundo tenía de los ítems creados en Alpaca se limitaban a prendas nativas artesanales.

Hecho sobre telares rústicos, una gran variedad de estos productos eran vendidos en mercados pintorescos, o tiendas artesanales especializadas con diversos estilos y materiales.

Estas prendas eran normalmente estereotipadas con admirables motivos nativos y primordialmente finas artesanías locales tradicionales.

Destinado a un segmento de clientes que amaban la mística Andina, jóvenes miembros de la contra-cultura y turistas fascinados con la oportunidad de llevarse un suvenir práctico y significativo, estas artesanías seducían los admiradores de la delicada, caliente lana de estos camélidos.

Cuando aparecieron Diseñadores nacionales modernos finalmente hicieron claro el enorme potencial de la Alpaca, dentro del más sofisticado mundo de confección fina, y esto propulso un crecimiento vertiginoso de la Alta-Costura Boliviana, utilizando las nobles fibras de este material como su materia prima esencial.

El uso de diseños universales de la moda para producir prendas que seguían los requerimientos estándares, condujo al reconocimiento de los productores de la fibra de Alpaca dentro de los segmentos más destacados de la alta-costura, nacional e internacionalmente.

Hoy, las modernas creaciones de Diseñadoras Bolivianas como Liliana Castellanos, han consolidado una reputación bien-merecida internacionalmente debido a ambos las ventajas particulares de los diseños en sí, y el uso de estas maravillosas fibras de Alpaca.

La calidad de este material es superior a la obtenida de las cabras cachemir, previamente un símbolo de excelencia en fibra, en aspectos como su fineza y suavidad al tacto.